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Enrique Bunbury lanza nuevo disco y confiesa: ‘La música me ha salvado de la vida’ (Exclusiva)

Enrique Bunbury
Enrique BunburyJose Gil I Gentileza

A más de tres décadas de haber irrumpido en la escena musical como líder de Héroes del Silencio, Enrique Bunbury no solo se mantiene vigente: sigue evolucionando. Con De un siglo anterior, su décimo cuarto álbum de estudio como solista, el ícono del rock en español reafirma algo que ha definido toda su carrera: la necesidad constante de transformación.

Lejos de instalarse en una zona de confort, Bunbury mira hacia atrás para seguir avanzando. Este nuevo trabajo nace de una exploración profunda en los sonidos latinoamericanos, un universo que —aunque siempre estuvo presente en su vida— ahora aborda con una mirada más consciente, casi reverencial.

“Me he dado cuenta de la complejidad armónica, melódica y rítmica de los diferentes géneros latinoamericanos”, confiesa en conversación con Us Weekly en Español. “Mi aproximación ha sido humilde y con amor. Son géneros que me desbordan”.

Ese espíritu —el de un artista consagrado que aún se reconoce aprendiz— atraviesa todo el álbum. En lugar de certezas, hay búsqueda. En lugar de fórmulas, hay riesgo.

Volver al origen para seguir creando

Enrique Bunbury
Enrique Bunbury Jose Gil I Gentileza

Tras una etapa marcada por la experimentación tecnológica y sonidos más contemporáneos, Bunbury sintió la necesidad de reconectar con las raíces.

“A mí me interesa tanto la vanguardia como la retaguardia”, explica. “Después de esos discos más modernos, sentía que era momento de mirar hacia atrás, de entender de dónde vienen las músicas que me apasionan”, continuó.

El resultado es un disco que dialoga con géneros como la cumbia, el tango o el vals criollo, pero filtrados a través de su identidad artística. No se trata de una apropiación superficial, sino de una inmersión que expone tanto la riqueza de estos estilos como los propios límites del artista.

La música como refugio (y como lenguaje)

En una de las reflexiones más íntimas de la charla, Bunbury resume el lugar que ocupa la música en su vida con una frase contundente:
“La música me ha salvado de la vida”.

Pero no se trata de evasión, sino de elección.

“La música tiene dos vías: la expresión y la comunicación”, dice, y agrega: “Me permite decir cosas que me costaría expresar en una conversación, y también encontrar a alguien del otro lado que las haga suyas”.

Esa conexión emocional es precisamente lo que ha sostenido su carrera durante décadas, convirtiéndolo en un referente que trasciende generaciones.

La imperfección como identidad

Enrique Bunbury
Enrique Bunbury Jose Gil I Gentileza

Lejos de construirse desde la perfección, Bunbury encuentra su esencia en lo contrario. “No hago la música que me gustaría, sino la que buenamente puedo”, admite. “Y eso al final es lo que me define”, comparte.

Esa honestidad se percibe especialmente en La próxima vez no habrá próxima vez, uno de los sencillos más recientes del álbum. La canción propone una reflexión sobre los límites emocionales y los puntos de no retorno en las relaciones, con una narrativa abierta que invita a la identificación personal.

El videoclip refuerza esa idea a través de un juego visual donde dos versiones de Bunbury se enfrentan: una más impulsiva, otra más racional. “Es una confrontación conmigo mismo. Entre dejar que las ideas vuelen libremente y alguien que te devuelve a la realidad”, dice.

Inspiración sin mito

Para Bunbury, la inspiración no es un momento mágico ni una epifanía inesperada. Es disciplina. “Intento entrar en el estudio todos los días. A veces sale algo bueno, a veces no. Pero lo importante es no juzgar en el momento”, cuenta.

Esa práctica constante le permite mantenerse conectado con el proceso creativo sin bloquearse por la autoexigencia. El juicio —dice— viene después.

Una nueva etapa en vivo

Este nuevo capítulo también llegará a los escenarios con la gira internacional “Nuevas Mutaciones Tour 2026”, una serie de conciertos más breve e intensa que en etapas anteriores.  “Ahora hago entre 10 y 20 conciertos por disco, concentrados en pocos meses. Eso me permite generar más deseo de volver al escenario”, dice el músico.

Y quizás ahí, en esa constante relectura de sí mismo, esté la clave de Bunbury: un artista que no busca repetirse ni complacer, sino entenderse —una y otra vez— a través de la música. Porque, al final, lo suyo no parece ser la nostalgia, sino el movimiento.

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