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Caetano Veloso: “Generar alguna belleza es la mejor manera de enfrentar lo horrible” (Exclusiva)

El artista brasileño habla sobre su emotivo reencuentro con María Bethânia en el álbum 'Caetano & Bethânia Ao Vivo', su historia familiar y el legado artístico que trasciende generaciones

Caetano Veloso and Maria Bethania in concert The Brazilian brothers Veloso-Bethania in a concert during Saint Isidro Feasts
Caetano Veloso y Maria Bethania.Photo by Quim Llenas/Cover/Getty Images

Un reencuentro esperado durante casi medio siglo se convirtió en un álbum histórico: Caetano & Bethânia Ao Vivo. Grabado en el estadio Mineirão ante más de 60 mil personas, el proyecto repasa, a través de 33 canciones, la trayectoria de dos de los artistas más influyentes de la música brasileña. En un intercambio escrito con Us Weekly en Español, Caetano Veloso, a sus 82 años, reflexiona sobre esta nueva vivencia junto a su hermana, Maria Bethânia, y profundiza en temas como la memoria, la belleza en tiempos difíciles y el legado que hoy se proyecta en sus hijos.

Caetano & Bethânia Ao Vivo no solo es un show, es un acto de memoria. ¿Qué peso tiene para ustedes el concepto de memoria en el arte?
Caetano Veloso: Cualquiera que sea el arte —pintura, música, poesía, ficción, cine— siempre su existencia viene de entrar en la memoria de quien mira, escucha, lee. Y en el contenido de cada obra hay memoria de otras obras, otras artes, y también de la vida misma, de la existencia.

La selección abarca décadas de creación musical. ¿Por qué 33 canciones y por qué esas? ¿Qué tipo de recorrido emocional o narrativo estaban interesados en construir?
C.V.: No sé cómo llegamos a esas 33 canciones. Puedo decir que fueron casi todas elegidas por Bethânia.

La energía de 60 mil personas en el Mineirão debió ser abrumadora. ¿Qué se siente ser testigos de cómo nuevas generaciones corean canciones que ustedes escribieron hace ya tiempo?
C.V.: Sí, fue abrumadora. Para nosotros —así como para tantos de nuestra generación— es significativo que mucha gente joven esté conectada con nuestras canciones. En estos tiempos de fea locura, eso da espacio para alguna esperanza.

Su historia conjunta comenzó en Santo Amaro y se convirtió en un símbolo de la cultura brasileña. ¿Cómo ha cambiado la dinámica entre ustedes desde aquellos primeros días hasta hoy?
C.V.: Yo tenía 4 años cuando Bethânia nació. Así de chico, escogí su nombre, partiendo de una canción que me gustaba. La canción, que tiene como título Maria Bethânia, fue compuesta por Capiba y grabada por Nelson Gonçalves. Hay una regrabación en que la canto con ese cantor.

Maria Bethania y Caetano Veloso.
Maria Bethania y Caetano Veloso. Photo by PABLO PORCIUNCULA/AFP via Getty Images

¿A qué sonaba esa casa de la infancia en Santo Amaro? ¿Qué sonidos —musicales, naturales, cotidianos— recuerdan de esa época?
C.V.: Había ya música. Nuestra hermana mayor, Nicinha, tocaba el piano. Nuestra madre cantaba muy bien todas las canciones bellas que aprendía oyendo radio. Bueno, había árboles de mango, de guayaba… y un gallo en medio a muchas gallinas.

¿Qué elementos esenciales y distintivos sienten que aporta cada uno a esta unión/alianza sanguínea y artística?
C.V.: Bethânia siempre trajo una explosión emocional y dramática, desde cuando era niña.

Ustedes han logrado emocionar a públicos de todo el mundo, incluso a quienes no comprenden el significado de sus letras. ¿Por qué creen que su música —siendo tan poética— ha logrado conectar más allá de las fronteras del idioma?
C.V.: Creo que las canciones a veces pueden decir mucho a quienes no entienden el idioma en que es cantada. Me acuerdo de canciones en inglés y francés que me encantaban de niño. Sin hablar de las hispanoamericanas, que eran mucho más frecuentes y, por obvio, siempre con más cosas que podíamos entender de las palabras que de las francesas o americanas.

¿Qué es el arte para Caetano Veloso?
C.V.: Arte es todo para mí.

Ustedes han atravesado dictaduras, revoluciones culturales y profundas transformaciones sociales. ¿Cómo se sigue generando belleza en momentos sociopolíticos difíciles?
C.V.: Son tiempos muy difíciles. Generar alguna belleza es la mejor manera de enfrentar lo horrible. Pienso que el mundo empieza a pasar por un período de cambio inmenso y que esto puede durar mucho. Si los locos no destruyen todo de una vez.

La cultura brasileña ha sido clave en formar la identidad latinoamericana. ¿Cómo perciben hoy el diálogo entre Brasil y el resto de América Latina desde una perspectiva artística y cultural?
C.V.: Soy un brasileño de 82 años. Viví toda mi infancia y primera juventud hablando una lengua que no tenía presencia en el mundo. Aprendí tangos argentinos y boleros mexicanos en mi adolescencia y ni siquiera soñaba que canciones brasileñas pudiesen tornarse populares en Chile, Uruguay, Argentina o Perú. Carmen Miranda había llegado a Nueva York, donde cantó canciones en portugués y, con su talento, llamó la atención de productores de cine. En Hollywood, apareció cantando unas pocas canciones en portugués. Pronto tuvo que hablar castellano en las películas. Con la bossa nova algo cambió. Y a fines de los 1960, comienzos de los 70, Vinicius de Moraes fue a Buenos Aires y ahí empezó una atención a la canción brasileña. Cosa nueva para mí. Hoy en día intento seguir los consejos de Pepe Mujica: que Brasil admita una posición de liderazgo en América Latina y que la región lo comprenda con profundidad.

Han construido juntos una historia artística y familiar que dejó una huella profunda en la música brasileña. ¿Qué sienten al ver que ese camino ahora lo recorren sus descendientes, como Tom o Moreno? ¿Cómo viven esa continuidad generacional desde lo emocional y lo creativo?
C.V.: Amo las canciones de Moreno, de Zeca y de Tom. Eso es lo mejor del mundo para mí.

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