Marcelo Rubio está listo para mostrar su versión más honesta. El cantante venezolano lanza Vulnerable, más de lo normal, su segundo álbum de estudio este 30 de abril, un proyecto que no solo continúa el universo emocional que inició con su debut, sino que lo empuja hacia un lugar más profundo y personal.
“Es vulnerable, más de lo normal, sacando la vulnerabilidad hasta más no poder”, dijo en una entrevista con Us Weekly en Español sobre este nuevo trabajo. Pero esa vulnerabilidad, aclara, no se queda únicamente en el terreno del amor. “Me abrí lo suficiente y toqué otros temas que no son nada más el amor”, agregó.
Esa expansión se siente a lo largo de un disco que se aleja de lo puramente romántico para adentrarse en la salud mental, los vínculos familiares y las inseguridades propias. Rubio, de 22 años, no lo plantea desde la teoría, sino desde la experiencia: el álbum nació en un momento particularmente difícil. “Estaba en un punto bastante bajo en mi vida y en mi carrera”, explicó, dejando entrever que muchas de las historias que atraviesan el disco están contadas a medias. “Hay muchas cosas que todavía no me atrevo a decir directamente, pero están filtradas en las canciones”.
Esa idea de decir sin decir del todo se convierte en el hilo conductor del proyecto. Desde el inicio, con la frase “A veces contamos menos de lo que deberíamos”, el disco se plantea como una especie de manifiesto emocional. No es casual que la intro sea una nota de voz: la intención era generar cercanía, casi como una conversación directa con quien escucha. “Quise que fuese algo íntimo, como hablarle directamente a quien escucha. Como decirle: ‘está bien no estar bien’”, comentó.
A partir de ahí, todo fluye bajo esa lógica. La honestidad no solo está en las letras, sino también en cómo decide contarlas: momentos más desnudos, interpretaciones menos intervenidas y decisiones estéticas que acompañan ese mismo tono. “Son detallitos, pero muestran quién soy realmente, cómo me veo y cómo me siento”, confesó.

En ese recorrido emocional —que se extiende a lo largo de 16 canciones— aparecen el desamor, la dependencia emocional y el autosabotaje, pero también una mirada crítica hacia sí mismo. En temas como “Lo que odias de mí”, Rubio se enfrenta a sus propias inseguridades. “Soy bastante duro conmigo mismo”, reconoció, aunque hoy intenta cambiar esa relación. “Estoy tratando de tomarlo un poco más suave”.
Si bien admite que escribir desde el dolor le resulta más natural, también pone en duda esa idea tan instalada de que el artista necesita estar roto para crear. “No estoy tan de acuerdo con eso, pero cuando uno toca fondo, intenta salir y a veces salen cosas muy honestas”, reflexionó.
Más que estar dedicado a alguien en particular, Vulnerable, más de lo normal funciona como un proceso personal. “Esto es más para mí que para alguien”, explicó. Sin embargo, en ese camino también se abre un espacio de conexión con quienes escuchan su música. “Quiero que la gente sienta que no está sola”, dijo, consciente del impacto que sus canciones pueden tener en momentos sensibles.
Y aunque el disco recorre emociones intensas, no se queda ahí. Hacia el final aparece un cambio de tono, una sensación de avance que incluso se refleja en la exploración de nuevos sonidos, como la salsa. Rubio reconoce que sigue en proceso, pero con una mirada más clara sobre su propio recorrido. “No estoy donde quiero, pero sí donde quise estar hace un año”, aseguró.
Con colaboraciones junto a Sanluis, ROBI, Gus y Marval, y temas como “Líneas temporales” o “Mi otra mitad”, el álbum termina de consolidar una identidad artística centrada en la honestidad y la conexión emocional.
Ahora, con el lanzamiento a la vuelta de la esquina, el siguiente paso es llevar ese universo al vivo. “Quiero tocar en vivo, conectar con la gente de otra forma”, adelantó. A futuro, más allá de cualquier expectativa, hay una idea que resume todo el proceso: “Que digan que nunca paré de hacer lo que me gusta”.





