Con la quinta temporada recién estrenada y una sexta —que será la última— ya en rodaje, Machos Alfa vive uno de sus momentos más fuertes a nivel global. En ese contexto, el actor español Raúl Tejón se consolida como una de las caras más reconocibles de la serie, aunque detrás de su personaje caótico y emocionalmente torpe hay un actor con una mirada profunda sobre la vida, el arte y la identidad.
“La actuación me salvó la vida”, dijo Tejón -visiblemente emocionado- en una entrevista exclusiva con Us Weekly en Español.
Lejos de ser una frase impulsiva, para Raúl Tejón -de 50 años- su profesión representa mucho más que un trabajo. Es, según explica, una herramienta para entender su identidad y cómo se relaciona con el mundo. “Es saber quién eres”, reflexiona sobre un oficio que, en su caso, también implicó un proceso personal intenso.
Antes de dedicarse de lleno a la actuación, el actor siguió un camino muy distinto. Estudió Derecho y Administración de Empresas, en una etapa que describe como clave para su formación intelectual. Tejón reconoce que la universidad no solo le dio conocimientos, sino también una mirada crítica sobre la sociedad, algo que hoy atraviesa tanto a sus personajes como a sus decisiones creativas.

Aun así, había algo que no terminaba de encajar. “Mi naturaleza no es pasarme 10 horas en una oficina”, admite. La necesidad de expresarse y explorar otras realidades lo llevó, eventualmente, a dar un salto al vacío y apostar por la actuación, incluso sin tener referentes cercanos en ese mundo.
Ese proceso no fue inmediato ni sencillo. De hecho, uno de los mayores desafíos fue aprender a mostrarse vulnerable. “Si quieres ser actor, vas a tener que ablandarte”, recuerda que le dijeron en su formación. Para Tejón, quitarse esa “coraza” fue fundamental para poder conectar realmente con los personajes y con el público.
Hoy, esa sensibilidad es una de las claves de su trabajo en Machos Alfa, donde interpreta a Raúl Camacho, un hombre incapaz de gestionar sus emociones y profundamente aferrado a sus privilegios. Aunque lo define sin rodeos como “un horror” y “un minusválido emocional”, también encuentra en él un punto de empatía.

“Es alguien tan incapaz emocionalmente que si pierde su privilegio, no sabe quién es”, explica sobre un personaje que, a pesar de sus fallas, refleja conflictos muy actuales.
Esa conexión con la realidad es, para el actor, una de las razones por las que la serie ha trascendido fronteras. Más allá del humor, Machos Alfa pone sobre la mesa debates sobre nuevas masculinidades, relaciones y cambios sociales que resuenan en distintas culturas.
Pero Tejón no se limita a actuar. En esta etapa de su carrera, también ha dado el salto detrás de cámara con su ópera prima como director, un proyecto que aborda temas complejos como la asistencia sexual, la identidad y los límites personales. Fiel a su estilo, no busca dar respuestas, sino abrir preguntas.
“¿Qué nos lleva a ser quienes somos?”, es una de las inquietudes que atraviesa su trabajo, tanto delante como detrás de cámara.
A lo largo de los años, el actor ha construido una trayectoria sólida en televisión, teatro y ahora también en cine, siempre guiado por una curiosidad constante y una necesidad de explorar lo humano desde distintas perspectivas.
Y aunque el éxito de Machos Alfa lo ha puesto en el centro de la conversación, para Tejón lo más importante sigue siendo el proceso.
Encontrar, una y otra vez, ese lugar donde la actuación deja de ser un oficio y se convierte en una forma de entender la vida.




