Treinta años después de aquel inicio en la Gustavo A. Madero, cuando un grupo de amigos organizaba sus propias fiestas porque nadie los invitaba, Panteón Rococó se consolida como una de las bandas más emblemáticas de México y del ska latinoamericano. Hoy, el grupo celebra su aniversario con el lanzamiento de Sonoro, un álbum inédito que marca una nueva etapa en su carrera, y con la certeza de haber sobrevivido a los altibajos propios de tres décadas de vida en común.
El colectivo musical, conformado por Luis Román Ibarra “Dr. Shenka” (voz), Darío Espinosa (bajo), Leonel Rosales “Monel” (guitarra), Felipe Bustamante (teclados), Rodrigo Bonilla “Don Gorri” (guitarra), Missael Oseguera (saxofón), Tanis (percusión) y Francisco Barajas (trombón), ha hecho de la autogestión, la independencia y la democracia interna su sello distintivo. Con excepción de un miembro, todos siguen siendo fundadores, una hazaña poco común en la industria musical.
A lo largo de estos 30 años, Panteón Rococó ha enfrentado roces internos, egos y momentos de tensión. Pero a diferencia de muchas bandas que se desintegran, ellos apostaron por un modelo democrático en el que cada integrante tiene un voto. “Nos reunimos cada martes para discutir lo que sea necesario. A veces no estoy de acuerdo con la decisión de la mayoría, pero la acato porque sé que mis compañeros piensan distinto”, explicó Darío Espinoza en entrevista con Us Weekly en Español. Esa fórmula ha permitido que los desacuerdos no se conviertan en rupturas.
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No todo ha sido sencillo. El camino incluyó sacrificios económicos, un trabajo constante de autogestión y la necesidad de aprender a moverse en una industria cambiante. Sin embargo, los frutos son innegables: cuatro Foros Sol vendidos en su 25.º aniversario (40 mil boletos por noche), giras exitosas en Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos y una presencia destacada en Alemania, donde curiosamente comenzaron con un 90% de público alemán y hoy disfrutan de un 40% de mexicanos que emigraron y los siguen fielmente.
La salud de Dr. Shenka y un regreso esperado

En julio de este año, la historia de Panteón Rococó dio un giro inesperado cuando su vocalista, Dr. Shenka, sufrió un ataque al corazón horas antes de un concierto en San Juan del Río, Querétaro.
La emergencia obligó a cancelar la presentación y a suspender momentáneamente la gira del 30 aniversario. El vocalista fue sometido a una operación de urgencia y actualmente se encuentra en recuperación, siguiendo las indicaciones médicas para regresar en noviembre a los escenarios.
La banda ha continuado con ensayos y promoción, esperando su reincorporación en fechas ya programadas como Acapulco (15 de noviembre), el Festival Comuna (22 de noviembre) y los estadios GNP en la Ciudad de México.
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Sonoro, el nuevo capítulo
En medio de este episodio difícil, Panteón Rococó no ha detenido su motor creativo. El 26 de septiembre lanzaron Sonoro, un disco compuesto por 10 temas inéditos grabados entre el Estudio Soga en Morelos y los míticos EastWest Studios en Hollywood, donde alguna vez cantó Frank Sinatra.
Bajo la producción de Prince Fatty, el británico experto en ska y reggae, y Casey Porter, con trayectoria en el rock pop latino, el álbum equilibra tradición y evolución: desde un ska clásico en “Beer and Ska” hasta fusiones como el funky hip hop de “Parizón” o el rockabilly de “Rojo”. Para Darío, dos canciones son clave: “Haile Selassie, el Negus”, por su carga ideológica, y “Sonoro”, que él mismo compuso y que da título al álbum.

Ideología vigente y un público cambiante
El compromiso social de Panteón Rococó sigue intacto. Sus letras, inspiradas en movimientos como el zapatismo, hoy buscan conectar con nuevas generaciones y sus propias carencias: falta de oportunidades, educación y bienestar. Para mantenerse vigentes, se han rodeado de equipos jóvenes que gestionan sus redes y los orientan en el cambiante mundo digital, pero sin diluir su esencia de izquierda y su crítica al sistema.
El público que los sigue también ha cambiado. En Estados Unidos, el 90% sigue siendo mexicano, pero crece el número de anglos que se suman a sus conciertos. En Alemania, su primera parada internacional, pasaron de tener mayoría de alemanes en su público a un mosaico en el que la comunidad migrante mexicana ocupa un lugar fundamental. En Sudamérica y Centroamérica, desde Colombia hasta Costa Rica, su nombre es sinónimo de fiesta y resistencia.
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Una familia extendida
Más allá de la música, Panteón Rococó es una familia extendida. Los hijos de los integrantes han crecido juntos, acompañando a sus padres en camerinos, durmiendo en sillones mientras ellos tocaban y formando amistades que han sobrevivido al tiempo. Hoy, varias generaciones de niños y jóvenes son parte del ecosistema afectivo de la banda, confirmando que su historia no solo se mide en discos o giras, sino en lazos de vida.
Treinta años después, Panteón Rococó sigue en pie, con altibajos, con triunfos, con pausas obligadas y con la certeza de que su música es más que entretenimiento: es un reflejo de comunidad, resistencia y evolución. Con Sonoro ya disponible en plataformas digitales y con la esperanza de volver a encontrarse con sus fans en noviembre, la banda demuestra que su historia está lejos de terminar.





