Detrás del glamour, las celebridades y los looks imposibles de la Gala del Met, hay una mente latina que lo orquesta todo: Raúl Ávila. El diseñador colombiano, responsable de transformar el Museo Metropolitano de Nueva York cada año, revela que el evento más importante de la moda es mucho más que una alfombra roja.
“Sí, es verdad”, dijo en una entrevista exclusiva con Us Weekly en Español sobre el mito de que Anna Wintour revisa los looks de los invitados. “Ella no lo hace para criticar, sino para guiar. Es Anna Wintour… es la biblia de la moda”.
Lejos de ser improvisado, el universo visual de la Gala del Met comienza a construirse con casi un año de anticipación. Ávila explica que todo arranca apenas termina una edición. “Terminamos en mayo y en junio Anna me llama y me da el tema del próximo año. Desde ahí empiezo a trabajar”, comentó.
Raúl Ávila asegura que la clave está en crear una experiencia, no solo una escenografía. Para lograrlo, viaja, investiga y absorbe inspiración de todo lo que ve. “No miro solo una cosa. Miro todo: parques, fuentes, edificios, gente… y de ahí saco ideas”, explicó.
Detalles invisibles
Pero si hay algo que el público no ve, es el nivel de detalle —y caos— detrás de escena. “Tengo alrededor de 300 personas trabajando conmigo y lo más difícil hoy es encontrar gente que realmente le guste este tipo de empleo”, confesó. “Algunas personas creen que por trabajar en la Gala del Met van a estar invitados, pero no funciona así. Tengo el honor de que me inviten porque llevo muchos años y porque Anna me quiere”.
El diseñador también confirma que, aunque no siempre sabe exactamente qué llevará cada celebridad, sí tiene acceso a adelantos. “Veo muchos sketches que envían los diseñadores, con telas, accesorios, todo. Es un proceso muy completo”, reveló. Sin embargo, aclara que incluso figuras como Beyoncé reciben múltiples propuestas, por lo que la decisión final se mantiene en secreto hasta último momento.

Desafíos para este 2026
Sobre la edición 2026, cuyo tema es “Costume Is Art”, Ávila adelanta que será un desafío tanto creativo como práctico. “Es estudiar el cuerpo humano de forma artística y cómo se viste cada forma”, explicó. Pero también advierte: “A veces la gente toma el tema muy literal… llegan con cosas que no pueden ni moverse. Hemos tenido que quitar respaldos de sillas para que puedan sentarse”.
Aun así, está preparado para todo. “Siempre hay situaciones de último minuto”, aseguró.
Más allá del lujo, hay un lado más íntimo en el trabajo de Ávila: su conexión con las flores. Criado en Colombia, rodeado de naturaleza, asegura que estas han sido parte de su vida desde siempre. “Las flores cambian mi estado de ánimo, mi forma de pensar. Solo olerlas me hace sentir renovado”, contó.
Su favorita: las peonías. “Me fascina cómo evolucionan, cómo cambian de forma y color. Son increíbles”, dijo.

Esa sensibilidad también la lleva al día a día, con consejos simples pero efectivos. “La gente no sabe cortar las flores correctamente. Hay que hacerlo en ángulo de 45 grados para que puedan absorber agua. Y nunca dejar hojas dentro del agua, porque generan bacterias”, explicó. Incluso recomienda un truco poco conocido: “Un poquito de blanqueador ayuda a eliminar bacterias y el agua con gas hace que las flores se abran más”.
Para Ávila, el lujo no siempre está en lo extravagante. A veces, está en lo simple. “Una planta bonita puede transformar completamente un espacio”, aseguró.
Y aunque su nombre no siempre está al frente de las cámaras, su impacto es innegable. Porque si algo tiene claro Raúl Ávila, es que la magia de la Gala del Met no está solo en lo que se ve… sino en todo lo que pasa detrás.
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