El humorista venezolano George Harris ya está en Miami, donde reside desde hace años, lugar en el que sus presentaciones semanales, al estilo stand up comedy, son más apreciadas por la audiencia. El pasado domingo fue abucheado durante su aparición en el Festival de Viña del Mar, lo que le dejó una reflexión: “No debí aceptar esa invitación”.
En su llegada a Estados Unidos, el artista de 44 años conversó con los micrófonos de Telemundo desde el Aeropuerto Internacional de Miami. “Tuve una experiencia bastante rara, bizarra y que no se la deseo a ningún artista”, partió diciendo.
Harris se presentó ante el llamado “Monstruo” de la Quinta Vergara, nombre que hace alusión al exigente público chileno que suele “devorar” a los famosos que, según apreciación de los espectadores, hacen un show deficiente o incluso con problemas técnicos.
“Si no les gusta, vayan a comprar un refresco o una bebida. No entiendo por qué hay gente que compra su entrada para venir a pitar (…) ¿Vas a estar toda la noche ‘shh’? Levántate a una venezolana mar–co. Por eso te vas a quedar solo, hu–ón, ten una novia, ten una vida, ten una polola, co–o”, expresó el venezolano en plena rutina, enfrentándose a quienes reprobaron su participación.
George Harris señala que recibió amenazas de un “boicot”
Más de 48 horas después de la “bizarra experiencia”, como él mismo lo calificó, el humorista sacó un balance de lo ocurrido y ahora comprende que nunca debió asistir al Festival.
“Hay muchas cosas incómodas que se han mezclado en esta situación. Yo no debí aceptar la invitación a Viña, porque recibí muchas amenazas de que eso iba a pasar, durante meses”, señaló George Harris.
Sin embargo, reconoció que se confió de que las aguas habían bajado, es decir, que todo parecía más calmado, pero denunció que hubo “un boicot muy bien armado y organizado” que le impidió desarrollar su presentación.
“Sé que no es la mayoría del chileno, mis palabras jamás van contra ellos, porque sé que hay gente muy amable, muy querida, pero sí hubo una cosa organizada. Desde que entré al escenario empezó el boicot”, recalcó el venezolano.
“La prensa chilena es muy tóxica”
Jorge Enrique González, nombre real del comediante, también aclaró que decidió poner fin a su show cuando notó que se podía desatar una confrontación física desde el público. “Antes de que se presentara algo peor, es mejor dejarlo así y continuar”, dijo.
Harris calificó de “muy tóxica” a la prensa chilena, especialmente con los artistas internacionales. “Los programas chilenos, durante horas, con una foto mía, hablaron sobre temas políticos respecto a mí, que los venezolanos no dan risa, que no causaría ningún impacto, de una manera muy agresiva”, señaló.
La mañana siguiente del evento, Alex Hernández, director del Festival de Viña del Mar, atendió a la prensa y se mostró empático con el humorista venezolano, pero también acotó que Harris cometió errores y se distrajo.
“Todos los comediantes que se suben tienen un contrato y allí hay una cláusula que especifica el tiempo de 50 minutos. Se supone que son comediantes que tienen experiencia y recursos para salir adelante en caso de que se le ponga difícil”, dijo Hernández.
Asimismo, aclaró: “La rutina no fue ‘fome’ (aburrida, mala), porque la vi varias veces”. Incluso, acusó que desde el público hubo ataques de xenofobia contra los venezolanos, por parte de un “grupo muy pequeño de chilenos organizados”.
George Harris insistió en que no se toma a personal lo sucedido, pero que él sería incapaz de boicotear el trabajo de un artista. “Es una pena por el Festival, porque es muy bello y tiene una tradición importante en Latinoamérica, tenemos pocos escenarios de ese nivel”.
Acabó sus declaraciones agradeciendo la “avalancha de amor” que ha recibido durante estos dos días, por parte de personas de diferentes países, incluso de Chile. “En el mismo avión de regreso me decían que les daba pena lo que pasó”, sentenció.
Desde hace algunos años, en Chile existe una disputa social entre los chilenos y los inmigrantes venezolanos que hacen vida en el país suramericano. Los migrantes les acusan reiteradamente de “xenofobia”, mientras que los chilenos aseguran que la inseguridad y el costo de vida en su país ha decaído por su masiva llegada.





